Los blancos reaccionaron tras un inicio irregular y terminaron imponiéndose 82-70 en una noche de intensidad, apoyo constante desde la grada y carácter colectivo.
El duelo entre Real Madrid Bilbao Basket dejó una nueva victoria para el conjunto blanco. El 16 de noviembre el Movistar Arena volvió a vestirse de blanco para recibir una nueva noche de baloncesto en Madrid. Enfrente aparecía el Surne Bilbao Basket de Jaume Ponsarnau, un rival dispuesto a competir sin complejos ante un Real Madrid que buscaba mantener su fortaleza en casa frente a una afición entregada desde el primer minuto.
La previa ya anticipaba un ambiente especial
Miles de madridistas llenaron las gradas del pabellón esperando otra gran actuación de los suyos, aunque el partido terminaría siendo mucho más trabajado de lo esperado.
El primer cuarto arrancó con intensidad y con ambos equipos intercambiando golpes rápidamente.
Bilbao encontró buenos espacios ofensivos gracias a Kramer y Pantzar, mientras el Madrid respondía apoyado en la presencia de Deck, Hezonja y un activo Maledon, que comenzó a marcar diferencias con penetraciones y puntos consecutivos.
Sin embargo, el conjunto blanco nunca terminó de sentirse cómodo. Las faltas tempranas y algunos problemas defensivos permitieron al Bilbao mantenerse muy cerca en el marcador durante todo el parcial.
El equipo visitante aprovechó cada error madridista y cerró el primer cuarto dejando sensaciones de igualdad absoluta sobre la pista.
Un segundo cuarto tenso
Sergio Rodríguez y Hezonja intentaron darle otro ritmo al juego blanco, mientras Tavares comenzaba a hacerse notar en la pintura. Pero Bilbao seguía respondiendo con personalidad, encontrando puntos importantes desde el perímetro y castigando las desconexiones defensivas del Madrid.
Pantzar y Frey lideraban los mejores momentos ofensivos del conjunto vasco, obligando al Real Madrid a remar constantemente para no perder el control del encuentro.
Los blancos se mostraban incómodos, sin demasiada fluidez ofensiva y con dificultades para dominar el rebote en varios tramos del partido.
Ni siquiera los puntos de Tavares y Maledon lograban romper definitivamente el equilibrio.
El Bilbao Basket cerró una gran primera mitad y se marchó al descanso cuatro puntos arriba, dejando en silencio momentáneo al Movistar Arena.
Hasta ese momento, el Real Madrid Bilbao Basket estaba siendo un partido mucho más igualado de lo esperado.
Durante el entretiempo, el Real Madrid presentó a los chicos de la escuela adaptada de baloncesto de la Fundación Real Madrid, uno de los momentos más emotivos de la noche y que recibió una enorme ovación por parte de todo el pabellón.
Tras el descanso llegó la reacción blanca.
El tercer cuarto mostró a un Real Madrid mucho más intenso y agresivo en ambos lados de la cancha. Facundo Campazzo comenzó a tomar el control del ritmo del partido, mientras Hezonja encontraba mejores posiciones ofensivas para castigar a la defensa visitante.
Bilbao seguía resistiendo gracias a los triples de Font y la entrega constante de sus jugadores, pero poco a poco el Madrid empezó a inclinar el partido desde la defensa y el dominio físico en la pintura.
Tavares creció en protagonismo tanto en rebotes como en intimidación defensiva, mientras Garuba aportaba energía y presencia en los momentos más trabados del encuentro.
Aun así, el Bilbao nunca dejó de competir y obligó al conjunto blanco a pelear cada posesión.
El tercer cuarto terminó con el Real Madrid apenas un punto arriba, 63-62, dejando todo abierto para un último periodo cargado de tensión.
El Real Madrid Bilbao Basket llegó al último periodo completamente abierto y con todo por decidir. Y fue precisamente en el último cuarto donde apareció la mejor versión madridista.
Empujado por una afición que no dejó de alentar en ningún momento, el Real Madrid encontró finalmente la claridad que le había faltado durante gran parte de la noche.
Garuba aportó puntos importantes cerca del aro, Campazzo aceleró el ritmo en transición y Abalde apareció con un triple clave que terminó de inclinar el partido.
Bilbao siguió luchando hasta el final, aferrándose al partido con intensidad y orgullo competitivo, pero el desgaste físico empezó a pasar factura.
El Madrid aprovechó los espacios
Castigó desde la línea de tiros libres y manejó mejor los minutos decisivos.
A falta de menos de dos minutos, los blancos ya dominaban por diez puntos y el Movistar Arena comenzaba a celebrar una victoria mucho más sufrida de lo esperado.
El marcador final, 82-70, reflejó la reacción de un Real Madrid que fue de menos a más y que terminó imponiendo su calidad colectiva en el tramo decisivo del encuentro.
No fue una noche perfecta para los blancos, pero sí una victoria construida desde el carácter, la paciencia y el apoyo incondicional de una afición que volvió a convertir el Movistar Arena en una auténtica fortaleza.
El marcador final reflejó una victoria trabajada en un intenso Real Madrid Bilbao Basket disputado en el Movistar Arena.